
Limpieza diaria (lo básico pero clave):
- Limpia la superficie después de cada uso (cuando esté fría).
- Usa un trapo húmedo con un poco de jabón suave.
- Evita que la grasa se acumule, porque luego cuesta mucho quitarla.
Limpieza profunda (1 vez por semana):
Para estufa de gas:
- Retira parrillas y quemadores.
- Déjalos en agua caliente con jabón 15–20 minutos.
- Usa un cepillo o esponja para quitar residuos.
- Seca completamente antes de volver a colocarlos.
Tip: Si los orificios del quemador están tapados, usa un palillo o aguja con cuidado.
Para estufa eléctrica:
- Limpia las resistencias (si son expuestas) con un paño seco.
- Si es de vidrio/cerámica, usa limpiadores especiales para evitar rayones.
Desengrasado fuerte (cada 2–3 semanas):
- Usa bicarbonato con un poco de agua (forma una pasta).
- Aplícalo en grasa pegada, deja actuar 10–15 min y retira.
- También puedes usar vinagre para desinfectar y dar brillo.
Revisión de seguridad (muy importante)
- Verifica que las flamas sean azules (si son amarillas, hay suciedad o mala combustión).
- Revisa que no haya fugas de gas (olor extraño).
- Asegúrate de que las perillas giren bien y no estén flojas.
- Si algo falla, mejor llamar a un técnico.
Cuidados al cocinar
- Evita que los líquidos se derramen hacia los quemadores.
- Usa utensilios del tamaño adecuado para cada hornilla.
- No dejes alimentos hirviendo sin supervisión (pueden apagar la flama).
Cosas que debes evitar
- No uses fibras metálicas muy agresivas (pueden rayar).
- No limpies cuando esté caliente (riesgo de quemaduras y manchas).
- No mojes partes eléctricas.
Tip extra: Colocar protectores de aluminio o tapetes especiales para estufa puede ahorrarte mucho tiempo de limpieza.